El RETRATERO, la caricatura

29 Noviembre 2009

LA CARICATURA EN COLOMBIA A PARTIR DE LA INDEPENDENCIA

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DELICIOSAS IRREVERENCIAS

fuente: semana.com

El 3 de diciembre se inaugura en la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá la exposición ‘La caricatura en Colombia a partir de la Independencia’, curada por Beatriz González. Son casi 900 obras y 900 motivos muy serios para reírse del poder.
 
Cuentan algunos historiadores de la Independencia que José María Espinosa, el retratista oficial de Simón Bolívar y uno de los grandes artífices de la miniatura, tenía una afición secreta: la caricatura. De hecho, algunos testimonios de cuando estuvo en la cárcel en Popayán después de ser arrestado en 1816 por los realistas, demuestran que tenía un talento caricaturesco que dejaba traslucir hasta en los peores momentos: por ejemplo, mientras esperaba la orden para ir al patíbulo. “Yo, llevado de mi buen humor y de mi afición al dibujo, hice una caricatura de don Laureano Gruesso (el general que decidiría su momento de muerte) con mi barrita de tinta china que saqué de Santa Fe”. Cuando estuvo terminado el retrato que había quedado muy parecido y ridículo, lo colgó en la pared con alfiler que le atravesaba la garganta al General. Todos los reos murieron, pero de la risa.

Espinosa, un fiel seguidor de la causa independentista, fue el primer caricaturista del que se tenga noticia en Colombia. De las cinco caricaturas que se sabe existieron, ninguna ha sobrevivido el paso del tiempo. Se conservan acaso un autorretrato en el que se destaca su famosa nariz y un retrato algo deforme de su mamá. Junto con otras 900 caricaturas, se pueden ver en la exposición La caricatura en Colombia a partir de la Independencia, que estará abierta desde este miércoles en la Casa Republicana de la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá. La exposición es el resultado de la rigurosa investigación que la pintora Beatriz González lleva cerca de 25 años realizando y que abarca obras desde los primeros caricaturistas del país, como José Manuel Groot, pasando por Ricardo Rendón, hasta los más recientes, como Alfredo Garzón, Osuna, Pepón y Carlos Mario Gallego, más conocido como Mico, o como Tola y Maruja.

Arte y caricatura
Tradicionalmente, lo bello y lo bueno se ha relacionado con la tragedia o el drama. Lo feo y lo malo, con lo cómico y humorístico. A caballo entre lo uno y lo otro, la caricatura es un género muy particular. Se ha dicho que “la caricatura es la hija bastarda del arte y la prensa”. Bastarda: baja, no oficial, pero, en tanto “hija, con características que la emparentan de manera incuestionable con su madre, el arte. De ahí que en varios salones de la Casa Republicana haya cuadros: óleos y acuarelas de retratistas, como en el caso de José María Espinosa; de pintores anónimos como el que pintó La muerte de Obando en el que el general es representado como un tigre, o de pintores reconocidos que se burlaron del poder central de sus tiempos. Entre estos últimos destacan cinco cuadros que Débora Arango pintó entre 1953 y 1957 13 de junio, La prostituyente, Melgar, Rojas Pinilla y El Plebiscitico- y los de Carlos Correa.

“En algunos casos el arte toca los límites de la caricatura”, dice Beatriz González, curadora de la exposición, “y en otros, por sus características, las caricaturas se vuelven arte”. Es el caso de Ricardo Rendón, cuyas caricaturas sintéticas, de trazos gruesos y contundentes, no sólo llevaron a varios artistas reconocidos por el camino de la caricatura entre ellos Eladio Vélez, Horacio Longa, Alberto Arango y Luis Eduardo Vieco, sino que inspiraron a Leo Matiz, y su estilo se percibe en las ilustraciones de Obregón. Y es el caso también de los caricaturistas que, en épocas de censura, se dedicaron a hacer otra cosa. Algunos dibujos del húngaro Peter Aldor, que vivió y trabajó en Colombia durante la dictadura de Rojas Pinilla, son caricaturas, aunque su objeto de burla sea el arte: La lección de anatomía, de Rubens, y Las meninas, de Velázquez.

Caricatura y censura
Pero en la historia de la caricatura en Colombia no sólo se encontrará una versión no oficial de la historia política del país, sino también un espejo de la historia de la imprenta, como de la prensa y de la censura en Colombia.

El impacto político de la caricatura fue creciendo con el tiempo. Por ejemplo, en su edición del primero de marzo de 1851, del periódico El Día, publicó un Mensaje del Presidente de la República, por entonces José María Melo. El mensaje estaba completamente trastocado y ridiculizaba al Presidente. De hecho, en la caricatura que acompaña el texto él aparece con orejas de burro y armado hasta los dientes. Los liberales se quejaron, publicaron un mensaje en su propio diario y la cosa no pasó a mayores.

La historia sería muy distinta una década más tarde. Para 1860 no sólo se habían quintuplicado los tabloides, gracias a los Martínez, un par de hermanos venezolanos que trajeron nuevas técnicas de litografía y abrieron varias editoriales en el país, sino porque el golpe de Estado, las interminables guerras civiles y la subida del conservador José Hilario López polarizaron la opinión pública. Tanto, que Los Matachines Ilustrados, una publicación en la que participaron los más importes caricaturista de la época José Manuel Groot y Pepe Caicedo incluidos fue cerrada después de la segunda edición.

Con cada cambio de gobierno, cambiaba la situación de los caricaturistas. En 1880 la Época Dorada de la caricatura, según Beatriz González se publicó el diario conservador El Mochuelo de Alberto Urdaneta, quien modernizó la xilografía y trajo los cabeza cargada, retratos al estilo francés en que los gobernantes tienen la cabeza gigante y unos cuerpitos enanos: una clara referencia a su poder y su impotencia. Pasaron los años y a principios del XX, se publicaron, acaso, caricaturas políticas en medios internacionales sobre la concesión del Canal de Panamá, y a finales de los años 30, en tiempos de Rojas Pinilla, la censura acabó con varios medios e incluso afectó a los de circulación nacional: El Tiempo cambió de nombre y El Espectador cerró voluntariamente su sección de caricatura.

La última sala de la Exposición, llamada ‘¡Dios salve la caricatura!’, está dedicada a la actualidad. Después de un breve homenaje a Jaime Garzón, aparecen los testimonios de Osuna, Pepón, Matador y Antonio Caballero sobre las dificultades que han tenido para agarrarle “el ladito a Álvaro Uribe”. Pepón, que criticó la corrupción al hacer del Congreso una ratonera, indignó a muchos colombianos que enviaron cartas a El Tiempo pidiendo “que se respetaran las instituciones”. Su caso quizá sea el más diciente sobre lo que ocurre en tiempos de Uribe. Germán Rey, entonces defensor del lector respondió con la siguiente reflexión: “¿Se debe conceder la rectificación? ¿Es exactamente igual una caricatura a una noticia o una nota informativa? ¿Tienen los caricaturistas unas concesiones especiales, reconocidas por los periódicos y por la sociedad? El defensor no debe pronunciarse sobre su contenido, ni proceder a rectificar”. Queda dicho y sentenciado: la caricatura es opinión y genera opinión. Si incomoda a los poderosos y a sus seguidores, logra su cometido. Esa es la historia que narra ‘La caricatura en Colombia a partir de la Independencia’.

EL CARICATURISTA JOSE CABALLERO FALLECE EN ALICANTE A LOS 94 AÑOS

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EL CARICATURISTA JOSE CABALLERO FALLECE EN ALICANTE A LOS 94 AÑOS

fuente: informacion.es
         

Expuso por primera vez sus caricaturas en diciembre de 2007, con 92 años en El Campello. Un mes después, lo hizo en el Club INFORMACION. Pero ayer, José Caballero falleció y dejó huérfano al mundo del dibujo alicantino. El caricaturista recibirá sepultura hoy, después de una ceremonia civil que tendrá lugar a las 12.15 horas en la capilla del tanatorio La Siempreviva de Alicante.
“El mérito de mis caricaturas es que con unos trazos era capaz de captar las personalidad de quien dibujo”, aseguraba este artista alicantino que empezó en el mundo el dibujo elaborando una especie de tebeos. Después pasó a las viñetas y de ahí desembocó en el mundo de la caricatura. A lo largo de su trayectoria, José Caballero fue radiografiando gran parte de la sociedad de los últimos tiempos, en especial de las figuras más destacadas de la etapa de la transición.
Los alicantinos Enrique Cerdán Tato, Luis Díaz Alperi o Pepe Beviá aparecen plasmados en el papel tras pasar por el tamiz del dibujante, al igual que personajes de ámbito nacional como la Princesa Letizia, Pedro Almodóvar, Woody Allen o Emilio Botín.
“Cronista de la ironía” es el título de la exposición que posteriormente su autor donó al Ayuntamiento de El Campello y trabajaba en la actualidad en la preparación de la que será una muestra permanente en el Consistorio.

El 16 de octubre de 2008 se abría al público en la sala Aifos de la UA la muestra Cronista de la ironía, de José Caballero (Alicante, 1915), constituida por alrededor de un centenar de caricaturas que el autor ha realizado a lo largo de su vida. Personajes de la vida cultural y social alicantina como Arcadio Blasco, José Beviá, Carlos Mateo, Enrique Cerdán Tato; profesores de la Universidad de Alicante como José Costa, Juan Rico o Antonio Mula; pensadores ilustres, escritores y artistas como Picasso, Camilo José Cela, Azorín, Eusebio Sempere, Josep Pla o Luis García Berlanga, y políticos como Rita Barberá o François Mitterrand, pueblan esta muestra, que se exhibirá hasta el 14 de noviembre.
Dotado de un envidiable sentido del humor, Caballero comenzó a dibujar de pequeño: “De chaval hacía una especie de tebeos, acompañados de unos pareados, malos por ser míos”, explica con ironía. Como reconoce, nunca se ha dedicado profesionalmente a la caricatura; dibujar siempre ha sido “un hobby”, y todavía hoy no puede entender “cómo ha podido conservar los dibujos”. Respecto al arte de la caricatura, el autor señala “que las que más le gustan son las esquemáticas”. “La caricatura se basa en exagerar los rasgos, y los hombres suelen tomárselo mejor, porque con las mujeres se rompen amistades”, cuenta divertido.

Con su trazo, ha conseguido reflejar los personajes más influyentes de la vida sociocultural y política de casi un siglo, junto a una galería de personajes desconocidos que en su día “le llamaron la atención”, y que ahora se muestran gracias a la iniciativa de Beatriz Inés; el comisario de la muestra, Mario Ramírez; Pere Reig y Mariano Sánchez Soler, que recogieron las caricaturas para ser expuestas y compusieron el catálogo. Tal como explica Caballero en la posdata de la publicación, “las caricaturas las realicé por pura diversión, disfruté haciéndolas. Por otro lado, ningún mérito les concedí por lo que nunca pensé en su publicación”. Pero sí lo tienen, tanto a nivel artístico como por ser reflejo de una época, y después de itinerar por diversas localidades de la provincia, las caricaturas se podrán ver en la sala expositiva de la institución docente.

2 Noviembre 2009

NUEVO PERIODICO VETADO EN MARRUECOS

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 Fuente: ElPais.es

MARRUECOS VETA AL EL PAIS POR “ATENTAR CONTRA LA INSTITUCIÓN MONÁRQUICA”

El periódico español reprodujo dos caricaturas, publicadas por ‘Le Monde’ y un diario marroquí, en las que aparecen miembros de la familia real

El Ministerio de Comunicación de Marruecos vetó, el domingo, la distribución de EL PAÍS del sábado por “atentar contra la institución monárquica”. El periódico reprodujo ese día dos caricaturas en las que aparecen el rey Mohamed VI y su primo hermano Moulay Ismael.

La primera viñeta, del dibujante francés Jean Plantu, había sido publicada en portada por Le Monde el jueves pasado y, en consecuencia, su distribución fue prohibida al día siguiente en Marruecos. La segunda viñeta, del dibujante marroquí Khalid Gueddar, fue publicada a finales de septiembre en el diario Akhbar al Yaoum de Casablanca. El Ministerio del Interior reaccionó cerrando ese rotativo mientras la fiscalía procesó a su director y al caricaturista.

“No tenemos ningún problema con ningún periódico español, pero no permitiremos a EL PAÍS, como tampoco se le permitió a Le Monde, que atente contra la institución monárquica marroquí”, declaró el ministro portavoz el Gobierno, Khalid Naciri, a la agencia EFE. “El papel de la prensa no es el de provocar”, añadió el ministro. “No se obliga a nadie a enamorarse de este país, pero sí a respetarlo”.

La página web de EL PAÍS, en la que habían sido colgadas esas dos caricaturas y una tercera de Jean Plantu, que comparaba a Mohamed VI con el presidente de Túnez, Ben Alí, que acababa de expulsar de su país a una periodista de Le Monde, siguió siendo accesible desde Marruecos.

El veto a EL PAÍS se enmarca en una oleada de represiva que padece la prensa independiente marroquí desde finales de julio. Alí Anouzla, director del diario Al Jarida Al Oula, fue condenadoa un año de cárcel, y una de sus periodistas a tres meses, por haber comentado el comunicado del palacio real, de finales de agosto, en el que se informó que el monarca padecía una infección con rotavirus. No ingresarán en prisión.

El que sí está detrás de los barrotes desde hace diez días es Driss Chatane, director del semanario Al Michaal, condenado a un año por escribir y tratar de proporcionar datos adicionales sobre la infección con rotavirus que obligó al soberano a una convalecencia de cinco días. Otros dos periodistas de esa publicación fueron condenados a tres meses y no entraron en la cárcel.

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